Martes 16.07.2019

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14/01/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

La importancia de validar al otro

Todos los seres humanos, sin distinción de raza, poseemos la necesidad de ser validados. ¿Qué significa validar? Darle fuerza o firmeza a algo o a alguien. Quiere decir, que necesitamos ser reconocidos y que confíen en nosotros. Es tener el respaldo del otro.

Las personas tenemos “luz verde divina” para que nos vaya bien en la vida. Pero muchos no logran avanzar porque, aun sin saberlo, carecen de validación. En la mayoría de los casos, se criaron en un entorno donde los descalificaron. No recibieron fuerza o firmeza ni de sus padres, ni de sus hermanos, ni de sus pares. No les transmitieron el siguiente mensaje: “Portás dentro de vos un potencial maravilloso que merece ser reconocido”.

Aquellos que entran en conflicto con todo el mundo, que viven peleando y/o maltratando a otros, que siempre se oponen al resto, en el fondo, no han sido valorados tal y como son. Como no pueden pedir: “Por favor, decime que yo valgo”, escogen un comportamiento negativo. ¿Cómo podemos nosotros brindarles validación a quienes nos rodean? Llevando a cabo alguna de estas tres acciones:

-Permitiendo que la persona tenga un lugar protagónico. Dejar que el otro hable, que se exprese, hace que su estima aumente. Se trata de permitir a la gente ser protagonista, algo que muchos precisan en estos tiempos de mayor conectividad pero menor conexión entre las personas. Es en las redes sociales donde mejor se observa esta necesidad de atención.

-Mirando a la persona a los ojos. Quien no es capaz de mirar al otro a los ojos se pierde la posibilidad de disfrutar de intimidad emocional. Quienes sienten que son invisibles para el mundo y piden con desesperación la mirada de la gente.

-Procurando encontrar los puntos en común con la persona. Una buena pregunta a formularle a alguien que necesita ser validado es: “¿Qué tenemos en común vos y yo?”. Dicha actitud extiende un puente imaginario con el otro y nos permite acercarnos y es muy recomendable con nuestros hijos y con cualquier persona necesitada de afecto y contención.

¿Cuál es el origen de la necesidad de validación?

La baja autoestima, es decir, la forma en que me veo y me valoro a mí mismo. Alguien con baja autoestima no es capaz de reconocer sus puntos fuertes, los recursos internos que posee. Por eso, para no pasarnos la vida en busca de la validación de los demás, tenemos que otorgarnos el valor que merecemos. ¿Cómo?

-Reconociendo las propias fortalezas. Todos hacemos bien algo. Todos tenemos, al menos, una virtud para aportarle al mundo.

-Siendo conscientes de que no debemos demostrarle nada a nadie. Toda demostración hacia afuera es señal de baja estima. Solo deberíamos competir con nosotros mismos y superarnos cada día un poco más.

-Sacándonos la capa de Súper Hombre o Súper Mujer. No es malo mostrarnos vulnerables alguna vez porque, cuando somos débiles, nos convertimos en personas más fuertes que se conocen de verdad.

Comencemos por honrarnos (validarnos) a nosotros mismos, y la maravilla que somos como seres humanos, para luego lograr honrar a los demás.



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