Lunes 26.08.2019

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21/01/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

No te olvides de agradecer

Hay un poder oculto en la gratitud. Eso se debe a que, al dar las gracias por algo, nos enfocamos en el logro o en lo que tenemos. Todos, aun en la peor de las circunstancias, tenemos cosas que valorar y agradecer: una familia, un buen amigo, un trabajo, una casa, la salud, el alimento, etc. Alguien que no está satisfecho con lo que tiene, que es muy demandante, por lo general pone sus ojos en aquello que le falta. Dicha actitud provoca una sensación permanente de pérdida.

Hay dos clases de gratitud: la acción y la actitud. La primera es algo específico. Por ejemplo, vos me agradecés porque yo te di un consejo. La segunda consiste en agradecerle a Dios, si uno es creyente, o a la vida, por todo lo que disfrutamos. Incluso cuando algo no sale tan bien, cuando tenemos una actitud positiva, agradecemos que podría haber sido peor. Esto último es algo general. ¿Qué es más poderoso: la acción o la actitud? Ambas pero, cuando van juntas, se potencian.

En cada ámbito de nuestra vida, cuando practicamos la gratitud, les abrimos la puerta a lo que estamos esperando. Es cuando agradecemos por lo que ya tenemos, que viene a nosotros lo que necesitamos o deseamos. Un ser humano agradecido experimenta siempre la abundancia y el crecimiento en su vida. Incluso una acción que realizamos por otra persona nos beneficia a nosotros porque, cuando uno siembra algo en alguien, tarde o temprano cosechará lo mismo y aún más.

Tristemente hay gente que parecería olvidarse de la mano tendida que estuvo allí para ayudarla cuando lo necesitaba. Nunca deberíamos pasar por alto lo que otro hace por nosotros sino, por el contrario, ser agradecidos y demostrárselo de alguna forma. Aunque solo sea con un pequeño gesto. Pero lo cierto es que todos tenemos la capacidad innata de ayudar y “ayudarnos”. Algunos se desviven por los demás pero se olvidan de sí mismos. Disfrutar de algo rico que nos gusta, comprarnos algo que anhelamos, darnos un gusto en la medida de nuestras posibilidades, son acciones que realizamos por nosotros mismos y nos mantienen sanos a nivel emocional.

¿Cómo podemos desarrollar el hábito de la gratitud en nuestras vidas?

Fundamentalmente ubicándonos en el lugar de todo aquello que sí tenemos, o hemos logrado, y no en el lugar de nuestras carencias. Solo así, podemos ser agradecidos y no olvidarnos incluso de quien nos ayudó. Sería algo así como ver el vaso medio lleno, en vez de verlo medio vacío. Es decir, adoptar una actitud positiva frente a tantas cosas negativas de las que somos testigos a diario.

Esto no significa que uno niegue la realidad, o sea indiferente frente al dolor propio o ajeno; sino más bien elegir reaccionar saludablemente para intentar, al menos, transformar lo que no está bien en busca del bien común y no solo del bienestar personal. Si tuve que dejar el coche lejos porque ya no había espacio suficiente, puedo agradecer porque tengo un vehículo que me permite transportarme. En esto consiste el buscar el lado amable de cualquier situación. No te olvides de agradecer cada día.


*El Dr. Bernardo Stamateas incluye este y otros temas en su reciente libro Soluciones prácticas de Editorial Vergara.



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