Jueves 23.05.2019

San Miguel de Tucuḿan

11º H 71
SMTuc


25/02/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

Disfrutemos hoy

Muchas personas no logran avanzar en la vida porque quedan atascadas en ciertas actividades, ya sea porque es su costumbre, su obligación o su rutina. Si bien es cierto que todos tenemos que cumplir con nuestras obligaciones, también deberíamos detenernos a considerar cuánta pasión y placer hay en lo que hacemos.

El placer es un elemento esencial de nuestra vida. Para disfrutar de una mente sana, necesitamos desear tener logros. El deseo es lo que nos mantiene vivos y nos ayuda a crecer. Pero lo ideal es que uno pueda “hacer más de aquello que le hace bien y menos de aquello que le hace mal”. Es decir, un equilibrio disfrutable en la vida cotidiana.

El deseo consiste básicamente en quedar insatisfecho. Hoy queremos el auto pero, cuando lo conseguimos, ya queremos algo más. Y después de eso, otra cosa. Por eso, cuando nuestros hijos nos piden: “Papá/mamá, quiero eso”, nunca tenemos que decirles que no se puede para no anularles el deseo. Brindarle a un niño o a un joven la posibilidad de desear es activarle el motor de la motivación.

Cuando nuestro nivel de deseo es bajo, uno acaba por cumplirle el deseo a otro. Los adultos que les cumplen el deseo a sus padres, razonan como si fueran chicos: “Si no lo hago, papá o mamá me va a dejar de amar”. También es posible ocupar el espacio de los propios deseos con “pseudodeseos” (deseos falsos). Hay personas que anhelan algo con toda su alma pero, cuando finalmente lo logran, expresan: “No era tan importante como yo creía”. Se trata de deseos que parecen buenos pero no poseen el valor que uno les atribuye.

¿Por qué nos cuesta a veces conectar con nuestro deseo?

Porque a muchos de nosotros, nos inculcaron la idea de que el placer tiene una connotación negativa. Lo placentero resulta peligroso, sospechoso, e incluso podría llevarnos a cometer un acto indebido. Pero todos los seres humanos fuimos diseñados para disfrutar de la vida. Por eso, portamos dentro de nosotros la capacidad innata de superar todo obstáculo para vivir una vida plena, llámese miedo, fobia, culpa, etc.

Todos tenemos derecho a disfrutar hoy. Algunos no son capaces de disfrutar porque, en el momento en el que les va bien, se activa en su mente una voz que los conduce a “boicotear” su bienestar. En el fondo, no se sienten merecedores de lo bueno que la vida nos ofrece a todos y hasta parecería que les da vergüenza ser exitosos. Estas son dos de las situaciones de boicot más comunes:

  1. Pseudoplacer: Un placer falso es algo que hago a escondidas y no puedo disfrutar de verdad porque me genera angustia.

  2. Placer + alivio: Esta es una falsa ecuación, pues un alivio temporal al dolor emocional nunca genera verdadero placer.

El verdadero placer no requiere de estímulos externos y es posible compartirlo con los demás. Es una fuente de restauración y de crecimiento. Por eso, cultivemos una vida de disfrute permanente donde lo bueno abunde y seamos capaces de invertir en nosotros mismos de manera sana. Solo así podemos ser seres humanos libres. ¡Disfrutemos hoy!



Recomienda esta nota:




Ranking