Lunes 18.03.2019

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13/03/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

Cuatro pilares

A mucha gente le cuesta decidir. En muchas oportunidades no se sienten capaces de hacerlo o temen no tomar la mejor decisión para sus vidas. Como consecuencia de ello, se paralizan y dejan de avanzar (o jamás lo hacen). La raíz de esto siempre es la inseguridad emocional, que nos conduce a dudar, a consultar, a analizar incansablemente antes de accionar. Pero lo cierto es que todos los seres humanos venimos al mundo con cuatro cualidades muy valiosas que, una vez reconocidas, se transforman en nuestros “cuatro pilares”. A saber:

  1. Libertad

  2. Fuerza

  3. Unicidad

  4. Inteligencia

Te invito a considerar cada una por separado:

Soy libre

Logramos caminar siendo libres cuando perseguimos un sueño grande y nos movemos cada día para llegar a la meta.

Soy fuerte

Somos capaces de atravesar en fortaleza y superar situaciones adversas (saliendo aún más fortalecidos) cuando alguien cree en nosotros y en nuestras capacidades innatas.

Soy único

Cada ser humano es distinto y, a la vez, único. Aunque la cultura en la que vivimos intente unificarnos y convertirnos en “manada”, todos somos especiales, a nuestro modo, e irrepetibles. Cuando lo reconocemos, nos volvemos imparables.

Soy inteligente

Todos somos inteligentes, lo cual no implica tener buena memoria sino tener la habilidad de tratar bien a los otros. Esto es fundamental porque nada importante se logra solo y el mal carácter puede causarnos muchos problemas. Los mejores éxitos son logros de equipo.

En estos tiempos que vivimos, muchas veces cedemos a las presiones porque no hemos reconocido aún nuestro potencial interior, es decir las capacidades para lograr todo lo que nos propongamos. Y cuando ignoramos nuestras fortalezas, somos más vulnerables a las crisis. Es por ello que necesitamos aprender a conocer nuestros recursos (pilares).

Todos, lo sepamos o no, disponemos de una “caja de recursos” de diferentes clases: materiales, afectivos, intelectuales, personales, etc. Pero si no los reconocemos y miramos (y a veces envidiamos) los recursos ajenos, tendremos luchas en nuestras relaciones con los demás. Entonces, ¿cómo podemos reconocer nuestras capacidades? Básicamente de dos formas:

  1. Trayendo a la memoria lo que logramos en el pasado.

  2. Imaginando que nuestras dificultades las experimenta alguien más.

Reconocer y valorar nuestro tesoro interno nos ayuda a comenzar a actuar para alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. Y a medida que nos vamos acercando a ese ideal, logramos caminar con seguridad emocional y soltamos el potencial que portamos dentro.

Pero dicha seguridad solo se puede construir de dos formas: 1) cuando nos atrevemos a admitir que tenemos miedo (todos tenemos miedo pero nuestra fuerza interior es mayor); y 2) cuando desarrollamos el hábito de hablar en positivo de nosotros mismos, de los demás y de lo que esperamos de la vida. Es decir, cuando nos atrevemos a declarar: “Todo me saldrá bien” (aunque todo parezca derrumbarse alrededor).

¿Sabías que sos libre, fuerte, único/a e inteligente? ¡No dejes que nada ni nadie te haga creer lo contrario!



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