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27/03/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

¿Lo hago o no lo hago?

 

Si bien todos tomamos muchas decisiones a diario, aun sin darnos cuenta (como por ejemplo, cómo nos vamos a vestir o qué vamos a comer), muchos experimentan un gran conflicto a la hora de decidir. Las decisiones son una maravillosa expresión de la libertad humana y nunca deberíamos temerles.

¿Por qué a alguien le cuesta decidir? Por lo general, porque la persona es insegura. La inseguridad es una emoción que nos paraliza y no nos permite avanzar. Surge de la imposibilidad de pararnos sobre nuestros puntos fuertes. Todos los seres humanos poseemos virtudes y defectos pero quien se enfoca solamente en aquello que “no puede”, que “no le sale bien”, que “no sabe” vive con inseguridad.

Ignorar las fortalezas y magnificar las debilidades siempre nos conduce a dudar, a pedir consejo, a analizarlo todo y a todos, a pensar en una única cuestión o persona y, como resultado, a no tomar decisiones o a tomarlas sin confiar en que es lo mejor para uno. Te invito a considerar algunas de las características de una persona insegura:

1-No les permite avanzar a los demás

El inseguro detiene a los demás. Si está en pareja, destruirá la autoestima del otro mediante frases como: “sos un/a inútil”, “no hacés nada bien”, “no tenés lo que hace falta”, etc. Tal actitud esconde el miedo a que el otro brille, lo supere y lo termine dejando.

2-Tiene adicción al trabajo

Muchos que trabajan incansablemente, en el fondo, anhelan ser reconocidos. Precisan que los feliciten por esforzarse tanto, por eso, no pueden delegar.

3-Cuida su imagen frente a la gente de manera obsesiva

Quien cuida su propia imagen más que cualquier otra cosa termina siendo esclavo de los demás. Es por ello que muchas veces se calla porque cree que si dice todo lo piensa el otro se va a enojar, lo va a criticar o lo va a rechazar. Tristemente es alguien que vive de las apariencias.

4-Es agresivo y/o violento

Aquel que trata mal a todo el mundo, ya sea que se trate de conocidos o desconocidos, suele esconder inseguridad. Aunque parezca increíble aquella persona violenta, que es soberbia y se percibe omnipotente, es insegura. La persona segura no necesita controlar a nadie porque sabe quién es y cuánto vale. Es por ello que puede mirar hacia adentro (donde se encuentran todas las respuestas), tener una visión clara y caminar en seguridad emocional.

Volviendo al principio, detrás del miedo a decidir, se esconden alguna de estas razones: el temor a equivocarse o a no estar a la altura de las circunstancias; el hábito de permitir que “alguien más lo haga por mí” (adquirido en la infancia); la duda permanente frente a lo que se decide (que esconde falta de autoconfianza); y la imposibilidad de disfrutar lo bueno que la vida nos ofrece.

Para superar la inseguridad que nos impide decidir, es preciso trabajar en el fortalecimiento de la autoestima que surge de la confianza en uno mismo, y también en los demás. Y esto, a su vez, se logra cuando aprendemos a amarnos de manera sana, a respetarnos y a cuidarnos a nosotros mismos.

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