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08/05/2018

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

Cómo pararnos frente al dolor

Ya sea que lo deseemos o no, todos en algún momento de nuestra vida experimentaremos dolor. Pero existe un dolor útil y un dolor inútil. Te invito a continuación a conocer la diferencia entre ambos:

 

El dolor útil

Cuando uno persigue un sueño grande, alcanzarlo siempre duele. La razón es que hay un precio que pagar para llegar a la cima y esto no se puede evitar de manera alguna. Si yo voy al gimnasio y después no me duele nada, entonces no ejercité mis músculos. Hay que soportar el dolor, lo cual implica aceptar que duele (sin resistirme a ello) pero saber que ese dolor me libra de sufrimiento más adelante.

 

El dolor inútil

Es lo que comúnmente se conoce como “masoquismo”. El masoquista cree que siempre debe pagar con dolor, con sufrimiento… ¡y por adelantado! Un ejemplo de esto: la mayoría de las personas, independientemente de que tengan mucho dinero o no, suelen procurar pagar un precio justo. Es decir, ni más ni menos. El masoquista, en cambio, lo paga más caro de lo que es. Cuando tengo un sueño, el dolor me encontrará tarde o temprano. Pero otro punto es buscar yo permanentemente el dolor. Todo dolor que no nos conduce a la acción y el resultado es que nos paraliza, es un dolor inútil.

 

Estas son algunas de las actitudes más frecuentes de aquellas personas que no se permiten disfrutar de las oportunidades que la vida les presenta:

  • Se coloca a sí mismo en el lugar de la víctima (en el fondo, para no buscar una solución al problema).
  • Es incapaz de disfrutar. Si tiene ropa nueva o algo de marca que le regalaron, seguirá usando lo viejo.
  • Es incapaz de sentir placer, y mucho menos de generarlo.
  • Evita los lugares y las personas que le hacen bien y termina en lugares y con personas que le hacen daño (o no le aportan a su vida).
  • Cuando le sucede algo bueno, se boicotea a sí mismo para perderlo o no disfrutarlo (en el fondo siente culpa y que no se lo merece).

 

¿Cómo deberíamos pararnos frente al dolor? Veamos primero cuáles son las cuatro actitudes que no deberíamos tener:

1.   Que siempre nos duela algo. Aquí se esconden dos motivos: que la persona se ponga en víctima y lo justifique; o que utilice el dolor para evitar el compromiso.

2.  Que nos duela algo y no decirlo. Es el narcisista que piensa que puede solo y nunca pide ayuda.

3.  Creer que sufrimos más que otros. Es aquella persona que solo piensa en sí mismo y necesita llamar la atención hacia su persona.

4.  Pagar siempre con dolor. Es quien exalta el dolor pero, en realidad, es un falso pago porque nunca se logra pagar de esta forma.

 

Lo ideal es lograr un balance entre placer y dolor-neutro. Si en la vida todo es dolor, deberíamos tener cuidado. Para lograr manejar bien el dolor, podemos rodearlo de emociones y actitudes positivas; tratarnos con amabilidad cuando lo estamos atravesando; y pensar cosas tales como: “Esto bueno me lo merezco”, sin criticarnos ni lastimarnos. Y por último, mantener siempre una actitud de esperanza frente a este.

 

El dolor de cada ser humano es único y es un camino que debemos transitar de la mejor manera posible sabiendo que si somos capaces de atravesarlo siempre nos transformará para bien.  


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