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07/08/2018

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

Decisiones inteligentes

 

Cuando llega el éxito a nuestra vida, siempre es el resultado del esfuerzo, la perseverancia y, sobre todo, la decisión de alcanzarlo. En realidad, nuestra vida se basa en decisiones. Todos tomamos decisiones desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Elegimos a qué hora nos vamos a despertar, qué ropa vamos a usar, qué vamos a comer, etc.

 

Las decisiones que tomamos en la vida, aun sin darnos cuenta, nos colocan en el lugar donde deseamos estar, o no, en los próximos años.

 

Una mala decisión, aun cuando seamos buenas personas, puede costarnos un gran dolor de cabeza. Pero una decisión acertada siempre nos trae bienestar, paz y felicidad tanto a nosotros mismos como a nuestros seres queridos.

Comparto algunos consejos de lo que no hay que hacer a la hora de decidir:

 

-Jamás hay que tomar una decisión importante en medio de una crisis

Bajo presión, no pensamos objetivamente y es muy probable que decidamos mal. Cuando atravesamos una crisis, tenemos la sensación de que el mundo se está derrumbando.

 

-Nunca hay que decidir por impulso (emocionalmente)

Actuar de esta forma nos lleva a tomar decisiones y a hablar palabras de las que después nos podemos arrepentir.

 

-No es conveniente decidir con pocos elementos

Lo ideal es reunir la mayor cantidad de información para decidir. Con pocos elementos, no podemos tener seguridad para elegir lo mejor para nosotros.

 

-No hay que esperar que otros tomen las grandes decisiones por nosotros

Cada ser humano es responsable de su propia vida y debe tomar sus decisiones.

 

-No es conveniente decidir cuando hay una herida emocional

La falta de sanidad emocional suele estar acompañada de emociones negativas como la bronca, la tristeza y la frustración. Todo lo cual es la plataforma para las malas decisiones.

 

¿Qué hacer entonces para decidir bien?

 

Para quebrar los propios límites, tenemos que darle la bienvenida en nuestra vida a personas que nos enfrenten a desafíos que nunca pensamos que podríamos asumir. Es decir, a aquellos que nos sacuden y nos sacan de nuestra zona de confort para decidir y hacerlo sabiamente.

 

También necesitamos ser constantes, para decidir bien. Y la constancia va de la mano con la renovación de nuestra mente. Mucha gente se resiste a cambiar los pensamientos que tiene hace años y ya no les sirven y, como consecuencia, un día avanza y al siguiente retrocede. Es inconstante en su modo de pensar y de actuar porque es dirigida por sus emociones. Como dijimos, decidir emocionalmente nunca es bueno. En cambio, cuando nos renovamos continuamente, surge en nosotros un deseo profundo de cambio, de alcanzar mejores relaciones, mejores finanzas, mejores resultados. La gente renovada piensa: “Logré esto. Ahora voy por más”. La gente renovada ama crecer y avanzar, progresar y conquistar. Razón por la cual, toma decisiones inteligentes y se esfuerza en ello.

 

Y vos, ¿qué clases de decisiones tomás? Tenés todo lo que hace falta en tu interior para tomar las mejores decisiones siempre, no lo busques afuera.

 

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]

 


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