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29/09/2018

Columnas y Opinión

POR DANIEL COLOMBO

Cómo planificar un cambio de trabajo

Cuando has llegado a un punto en tu carrera y lugar de trabajo donde sientes profundamente la necesidad de un cambio, es importante considerar algunos puntos importantes, para planificar la transición de una forma ordenada, conveniente para ti y tus empleadores independientemente de cómo haya sido tu relación.

Lo primero es hacerse tres preguntas clave, para diagnosticar si verdaderamente estás frente a la necesidad de hacer ese cambio, o tal vez sea solamente un arranque emocional que podrías analizar más tranquilamente. Respóndete honestamente, con profundidad y certeza: ¿Cuáles son los motivos reales por los que quiero cambiar?, ¿Qué significa este cambio laboral, y qué sacrificaré para conseguir otro empleo? ¿Cómo sería un resultado exitoso en este proceso si se dieran las condiciones mínimas que anhelo? 

El siguiente paso tiene que ver con analizar muy claramente las posibilidades de hacer el cambio. Para ello, la recomendación es que dispongas de un buen tiempo de análisis, para plantearte un escenario al estilo FODA (Fortalezas – Oportunidades – Debilidades – Amenazas) acerca de ti, para detectar los reforzadores que necesitas impulsar, así como aquello que te distingue y te sostiene. En este punto, las preguntas que sugiero que escribas en papel para corregir, borrar, replantear e ir bien profundo, son: ¿Con qué conocimientos cuento para salir al mercado? ¿Qué capacidades nuevas incorporé en los últimos dos años? ¿Cuál es mi talento? ¿Qué experiencia concreta y tangible hará la diferencia en el nuevo puesto? ¿Qué debilidades tengo para afrontar el cambio?

Luego, pregúntate ¿quiero cambiar por sueldo o por motivación? ¿qué es lo que en verdad busco? ¿Qué experiencia personal necesito alcanzar? ¿Cómo quiero sentirme emocionalmente al hacer este cambio? ¿Qué pierdo y qué ganaría haciéndolo?  Estas respuestas tienen que ver con tu parte emocional (hemisferio derecho del cerebro), para que, además de lo racional (hemisferio izquierdo), puedas animarte a sentir, intuir y vivenciar de antemano estos aspectos que son esenciales en todos los seres humanos.

  • Honestidad brutal

Un aspecto en el que suelen tener problemas la mayoría de las personas es en caer en el auto engaño respecto a sus debilidades, así como la exaltación sin límites de sus fortalezas. Esta auto imagen distorsionada les devolverá un reflejo confuso de quienes son en realidad, y, por lo general, eso se manifiesta en el resultado final de la transición. Por ejemplo, no se alcanza el puesto que se desea, se subestima el lugar donde están actualmente, se sobreestima el que fantasean alcanzar, y no pueden salir de un círculo vicioso negativo si las cosas no se van dando como presuponían.

Fantasear no sirve en la planificación del cambio laboral. Es necesario ser totalmente inflexible, crudo y fuerte con uno, para tener una radiografía lo más precisa del análisis anterior.

Volar en nuestra imaginación y fantasía, anhelar un mejor salario y condiciones en la posición a conquistar es una herramienta muy valiosa, siempre que se parta de la base del principio de realidad.

Mentirte no sirve y te dejará más decepcionado que contento.

Un ejercicio sencillo para auto evaluarte, es ponerte una calificación entre 1 y 5 en los 7 aspectos esenciales que hoy se buscan en el mercado laboral:

  1. Empatía y habilidades interpersonales
  2. Comunicación efectiva en todos los entornos
  3. Auto motivación (felicidad, alegría y sentido del logro)
  4. Auto liderazgo (impulso hacedor permanente sin necesidad de que lo estén incitando a moverse)
  5. Total disposición para el trabajo en equipo
  6. Apertura completa para el mundo cambiante y flexible
  7. Parámetros reales de su potencial (que incluye la remuneración promedio a un puesto igual sobre tu auto calificación).


  • Otros pasos importantes

Darse a conocer: independientemente si buscas trabajo o no, es importante mantener activa tu presencia en el universo profesional donde te desempeñas, y en el que anhelas insertarte. Utiliza tus redes sociales en forma cuidada y profesional; comparte contenido de interés; interactúa en grupos específicos; aporta tu opinión valiosa. Se permaneces escondido, por más bueno que seas, nadie vendrá a buscarte; simplemente porque no te ven.

Entrénate en todo lo que te falta: esto incluye habilidades duras, blandas, inteligencia emocional y todo lo que contribuya a tu formación. Tecnología, idiomas, oratoria, neuromarketing y comunicación son algunos de los aspectos en los que hoy tienes que ser muy fuerte, además de tus conocimientos de siempre o los que aprendiste en los estudios.

Lo académico es el 50 por ciento: el resto es tu actitud y aptitud. No te confundas: si tú no te eliges, nadie va a elegirte.

La edad es mental: muchas personas se quejan de que cuando pasan los 40 tienen muchas dificultades para conseguir otro empleo; por lo que deciden anclarse en el que tienen, por más que no se sienten a gusto ni motivados. Esto es un error: aporta tu experiencia; busca alternativas; muévete todos los días por fuera de tu horario laboral para alcanzar ese objetivo que tanto te importa.

En lo que piensas es en lo que te conviertes: si piensas que sirves y estás para algo más, eso es lo que conseguirás. Y, por supuesto, funciona exactamente igual en contrario.

Establece redes de contactos: empieza con tus conocidos, expande las redes hasta el tercer y cuarto grado de vínculos (esto es, por ejemplo, amigos de amigos de amigos), para hacerles saber que estás considerando un cambio laboral.

Organiza tus materiales de marca personal: desde el currículum bien presentado y completamente actualizado, hasta las referencias comprobables, testimonios de tu desempeño, fotografías profesionales y tarjetas personales con todos los datos.

  • Programa tu salida

Una vez que hayas decidido cambiar, acuerda los términos con tu empleador. Más que nunca, este mundo se ha convertido en un universo lo suficientemente pequeño donde, por algún lado, todos estamos conectados. No dejes tu trabajo de un día para otro. Apoya la transición y busca acercar posiciones discordantes con tus empleadores: puede ser que todos nos necesitemos en algún momento.

Al día siguiente de salir del empleo que tenías, prepárate para lo nuevo. Disponte de la mejor forma, con entusiasmo, energía y actitud proactiva y positiva. Si encuentras dificultades, necesitas saber que ha sido tu propia elección, y nadie te ha forzado a hacerlo: no culpes a otros por tus apuestas de vida. Sólo tú eres el total responsable, y esto a muchos les cuesta asumirlo.

Finalmente, haz networking todo el tiempo; incluso si tu trabajo actual te gusta mucho. Esto te permitirá conocer personas nuevas, nutrirte de experiencias y aumentar tu conocimiento del mercado en el que te desenvuelves. La sincronicidad de la vida siempre está presente, sólo para los que están atentos y abiertos.


Daniel Colombo

Facilitador y Master Coach especializado en alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; escritor y comunicador profesional. Autor de 28 libros.


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