Lunes 17.06.2019

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03/01/2019

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

El valor de los rituales

Mucha gente realiza con frecuencia algún ritual en su vida diaria. La palabra ritual casi siempre tiene una connotación religiosa pero también es utilizada por la psicología para referirse a un comportamiento compulsivo con el fin de liberar la tensión acumulada. En esta nota aplicaremos este segundo concepto pero con el significado de un accionar especial y repetido como parte de una rutina.

Los seres humanos tenemos necesidad de mantener en nuestra memoria determinados “movimientos”, lo cual posee la función específica de brindarnos estabilidad. Me han preguntado si es bueno o malo tener rituales. Su efecto es positivo, ya que nos ayudan a determinar qué pasos dar a continuación. Pero en cualquier ámbito, con el tiempo, los rituales que realizamos aun de modo inconsciente pueden terminar por sofocar nuestra creatividad.

En una pareja, por ejemplo, el tedio, la monotonía, la rutina, el hacer siempre todo juntos, es un peligro que nos puede conducir al quiebre de la relación. ¿Cómo podemos evitar esto? Manteniendo los rituales pero inyectándoles una cuota de creatividad. No todo debería ser repetitivo o conocido; de igual manera que no todo debería ser algo novedoso o creativo. Lo importante es construir esa perspectiva permanente para no dejar de sorprender y sorprendernos.

Entonces, ¿hay que mantener la estabilidad o generar cambios? Ambas cosas. Una persona es tanto estable como cambiante. En un grupo (también a nivel individual), vivir sin estabilidad nos lleva a la falta de normas, de límites. Y como resultado, sobrevienen el caos y el conflicto. Se desdibuja la autoridad y nadie sabe cuál es el rol que tiene que cumplir. Esto puede provocar graves trastornos emocionales. Por supuesto, este es un caso extremo.

Aquel que vive moviéndose o realizando un cambio todo el tiempo, sea por el motivo que sea, suele tener un estado de ánimo fluctuante. Ciertos trabajos, como el de un piloto de avión (con horarios diferentes) o el de un artista (con ocupación por temporadas), son generadores de estas circunstancias. Allí entonces la persona requerirá de un incremento de su estabilidad.

¿Cómo podemos aumentar la estabilidad? Básicamente de dos maneras:

  1. Por medio de rituales.

  2. Por medio de recuerdos lindos que estabilicen nuestras emociones.

En esta época cada vez menos familias practican rituales, como comer juntos o mirar un programa de televisión juntos un día a la semana. Este tipo de cosas nos brinda placer y también seguridad, sobre todo cuando somos niños, y nos permite funcionar en piloto automático y guardar energía para alguna otra actividad. Por otro lado, nada mejor que construir, para nosotros y para quienes nos rodean, recuerdos de experiencias gratas que queden grabados en nuestra mente y nos ayuden a atravesar los momentos de dificultad.

Hoy más que nunca, donde los cambios abundan y traen aparejados mucha inseguridad y en algunos casos angustia, haríamos bien en valorar los rituales que nos hacen seres más estables y confiados.

Bernardo Stamateas presenta su nevo libro, "Soluciones Prácticas" las notas de este mes son parte del mismo.







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