Sábado 19.09.2020

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31/08/2020

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

Tiempo de cambios

Son muchos los cambios que ha generado la crisis actual que vivimos a nivel mundial. Es por ello que no deberíamos perder de vista “la ganancia de estas pérdidas” que estamos teniendo. ¿Ganancia de una pérdida? Sí, leíste bien. Es cierto, perdimos salir a pasear, o ir a comer afuera, o reunirnos con familiares y amigos. Pero la ganancia aquí es la vida misma. La nuestra y la de los demás. Entonces, cuando uno pone en perspectiva que pierde algo, pero que al mismo tiempo gana algo, ya no sufre tanto las pérdidas. Porque, en este caso, la ganancia obviamente es lo máximo: nuestra vida. Es por ello que necesitamos aprender a manejar una de las emociones con la cual todos en Argentina (y diría aun en el mundo entero) hemos tomado contacto: el miedo.

 

Se trata de una emoción sana que afortunadamente experimentamos porque nos dice que existe un peligro, real o imaginario. En esta situación es un peligro real: que nos podemos morir o se puede morir alguien más. El miedo nos empuja a estar híper alertas o activos e, incluso, hace que se nos abran los ojos para que entre más luz y respiremos mejor. ¿Por qué? Porque tenemos que armar un plan frente a ese riesgo que corremos. Cuando utilizamos el miedo para armar un plan que nos permita enfrentar un peligro, lo estamos usando inteligentemente. Pero, si no armamos ningún plan, el miedo se termina transformando en pánico. Como resultado, vamos a correr para adelante. Esto es lo que llamamos ansiedad que nos hace rumiar una idea todo el día. O vamos a correr para atrás, lo cual se conoce como depresión. 

 

La persona ansiosa se paraliza de tanto analizar una situación. Esto sucede porque su reloj interno va más rápido que el externo. Entonces, come rápido y suele tener problemas gastrointestinales. Esto la lleva a dormir mal y a rumiar ciertas ideas constantemente. ¿Qué consejos prácticos se le puede dar a alguien que sufre ansiedad? Establecer horarios de comida y respetarlos todos los días. Levantarse temprano y vestirse (no quedarse en pijama y pantuflas, aunque no tenga que salir). Es importante vernos bien para mantener la mente tranquila. Hoy debemos cuidar

nuestra salud mental tanto como cuidamos nuestra salud física. También es aconsejable armar espacios diarios para compartir con la familia, además del tiempo que pasamos a solas.

 

Ahora, muchas personas sienten también que “el tiempo no pasa más” y esto es así porque el cerebro precisa ciertos rituales que nos brindan seguridad. Es decir, acciones repetidas; pero también precisa estímulos nuevos. De lo contrario, sobreviene el aburrimiento. Hoy contamos con recursos como Internet que nos abre la puerta a muchísimas opciones para motivarnos. Todo aquello que nos genera asombro nos permite sentirnos con más energía.

 

Para concluir, necesitamos un balance entre lo ritual y lo novedoso para atravesar eficazmente este momento. Sin acelerarnos ni deprimirnos sino, por el contrario, descubriendo lo mejor de cada uno de nosotros.


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