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26/06/2018

Columnas y Opinión

POR BERNARDO STAMATEAS

La mejor versión de mí mismo

Todos los seres humanos nacemos siendo fuertes, libres, únicos y sabios.

 

Nuestra fortaleza nos permite, cuando contamos con alguien que cree en nosotros, vivir aun en las circunstancias más adversas y soltar todo nuestro potencial interior para lograr cosas grandes.

Nuestra libertad hace que podamos perseguir sueños y seguir caminando, pase lo que pase y digan lo que digan, hasta verlos cumplidos.

Nuestro ser únicos nos hace diferenciarnos de los demás, aunque la sociedad en muchas ocasiones busque uniformarnos a todos.

Y nuestra sabiduría nos brinda la oportunidad no de memorizar gran cantidad de datos, lo cual es información, sino de saber cómo actuar de la mejor manera en cada situación.

 

¿Por qué a veces no logramos ver nuestras capacidades y todo aquello que podemos alcanzar? Quienes tienen baja estima desconocen estas cuatro características que todos compartimos. Por eso, mucha gente se ve a sí misma como débil e incapaz de lograr algo en la vida. Muchos incluso ceden a las presiones del resto y solo se convierten en seguidores en lugar de liderar sus propias vidas.

 

Cuando no vemos nuestros puntos fuertes, estamos enfocados en nuestras debilidades y vivimos las presiones y las crisis externas con intensidad. Pero para alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, es fundamental aprender a reconocer nuestros recursos. Todos, aunque no lo sepamos, portamos en nuestro interior un “kit” de recursos afectivos, materiales, de ideas, de gente, etc.

 

Cuando no podemos ver claramente dichos recursos internos, las circunstancias externas nos pueden llegar a abrumar. Y no precisamente porque sean más poderosas que nosotros, sino porque nosotros ignoramos el potencial ilimitado con el que nacimos, es decir, nuestras capacidades innatas.

 

Solo cuando reconocemos y valoramos el “tesoro” que tenemos dentro de nosotros, podemos practicar la mejora continua y superarnos a nosotros mismos cada día, sin necesidad de competir con nadie. Pues saber quién soy y de lo que soy capaz nos provee la fuerza para alcanzar nuestras metas en la vida y la seguridad para soltar la riqueza inmensa que llevamos adentro.

 

Siempre hay tiempo para superar miedos y sanar emociones, que tal vez cargamos desde hace mucho, y todos podemos hacerlo. No se trata simplemente de optimismo, sino de construir la vida que soñamos para nosotros y para nuestros seres queridos. Es decir, de dejar huella donde y con quien nos movamos.

 

Para empezar, necesitamos llevar a cabo dos acciones:

 

1. Admitir que tenemos miedo

A veces, nos cuesta blanquearnos a nosotros mismos que somos inseguros. ¡Ni hablar de hacerlo delante de los demás! Todos tenemos miedo pero también poseemos la capacidad de ir hacia adelante, a pesar del temor, hasta ver nuestros sueños cumplidos. No le tengas miedo a tus miedos, miralos a la cara y atrevete a enfrentarlos.

 

2. Hablar de nuestra vida en positivo

Haya pasado lo que haya pasado hasta ahora, todos podemos aprender (con mucha práctica diaria) a hablar bien de nosotros mismos y de nuestras circunstancias. Para lograrlo, debemos primero escoger buenos pensamientos que luego se traducirán en palabras y finalmente en hechos. Aunque tu comienzo haya sido duro, declará siempre lo mejor del futuro que esperás.

 

En tu interior se encuentra todo lo que te hace falta para alcanzar el éxito y llegar a ser tu mejor versión. No lo busques afuera, no se lo reclames a otros. Convertite en tu mejor aliado y tendrás resultados extraordinarios.


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