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30/06/2018

Columnas y Opinión

POR DANIEL LAGARES

El último tango fue en Kazán: se vienen tiempos de reconstrucción

La derrota con Francia marca el fin de ciclo de una generación de jugadores. ¿Serán mejores los que vienen?
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Imagen tomada de Clarín

Mientras duró fue lindo. Y se acabó. Los sueños alguna vez se terminan y éste no había modo de que durara, sin más combustible que la voluntad de un grupo de jugadores que cierran con dignidad una extensa etapa en la Selección y el deseo inquebrantable de millones de hinchas. Final. Nada que reprocharse en la entrega, se vienen tiempos de reconstrucción.

 

Da pena, claro. Porque a pesar de los enojos que provocan ciertas actitudes, de las desprolijidades y desaguisados de los dirigentes, a pesar de todo, la camiseta identifica, representa y unifica. Sin pasiones de por medio, no daba para más. Y bien mirado, demasiado han hecho para llegar hasta donde llegaron.

 

Los futbolistas tomaron el comando de la Selección como si fuera una empresa recuperada y condenaron a Sampaoli al segundo plano, casi decorativo, como si estuviera obligado a pedirle permiso a Lagarde para hacer un cambio. En la fogata de San Juan hay que tirar lo viejo y lo indeseado, lo inservible y lo molesto. Que el fuego purifique.

 

Cada quien sabrá qué tira la hoguera y no se invitará a dar nombres propios. No hay que ser cruel. Después de todo, todos tienen familia.

 

Se ha visto a un Mascherano indomable, puro corazón y mandato. Insuficiente. A un Messi brillante y oscurísimo. A un Di María encendido y apagado. Y así se podría repasar el boletín de calificaciones uno por uno. No hubo equipo, no hubo juego. Sobró coraje y vergüenza hasta que la poderosa Francia puso las cosas en su lugar.

 

Se seguirá buscando ese camino que lo sueños prometen a las ansias.  Sí, la lucha es dura y mucha pero también que la fe empecina. Nada mejor que un tango, nada mejor que su melodía de dos por cuatro para curarse en melancolía y alimentar otra esperanza hasta el próximo Mundial. Claro, en el medio hay cuatro años. ¿Qué pasará en estos cuatro años? ¿Qué harán los dirigentes, quién será el próximo técnico, cuánta riqueza hay en la próxima generación?

 

La Selección quedó eliminada en Kazan pero estaba perdida desde hace mucho tiempo. El estertor duró hasta que los franceses avanzaron a ritmo de Marsellesa y destrozaron una defensa que no fue, hasta que pasaron por arriba a un medio juego de papel, hasta que le tiraron un balde de agua helada para terminar con el baño de realidad.

 

Da pena. Por los jugadores, aun con todos los palos que se merecen. Por el técnico que quiso ser una mezcla de Bielsa, Menotti, Basile, Bianchi y no fue ni Sampaoli. Por los hinchas que creen, que siempre creen. Si no es en el fútbol, en la épica, en el milagro. No daba para más. Por unos días se olvidó que cada uno es cada cual, anduvieron juntos hombres y villanos por las calles sembradas de bombilla, como dijo uno. Se acabó. Francia nos dice que llegó el final y que cada uno es cada cual. A recoger las basuras. Y vamos bajando la cuesta. Se acabó la fiesta.








Fuente: Clarín

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