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10/12/2018

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LÁGRIMAS, TRISTEZA Y RESIGNACIÓN

Los jugadores de Boca no pudieron contener las lágrimas y los de River besaron y abrazaron al capitán Xeneize

El equipo del mellizo cayó por 3-1 y no pudo quedarse con la Copa Libertadores. El gesto para con Pablo Pérez.
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Imagen extraída de tn.com.ar


La tristeza es el sentimiento que ocupa las caras de los jugadores de Boca. Las lágrimas que recorren los rostros de cada uno de los futbolistas xeneizes son la reacción más verdadera, después de haber caído en la Superfinal de la Copa Libertadores ante River, el eterno rival. Wanchope Ábila, Paolo Goltz, Pablo Pérez, son algunos de los futbolistas que no pudieron contener la emoción.
Sin dudas fue un partido cargado de emociones. Un encuentro sin igual en el que los jugadores dejaron todo. Sólo basta ver la cara de desesperación de Fernando Gago cuando se fue lesionado, en lo que podría ser su retiro del fútbol. "Me rompí el tendón", dijo gritando al banco de suplentes.
También hubo lágrimas de tristeza en Nahitán Nández, uno de los mejores jugadores de Boca, que fue la rueda de auxilio constante del equipo y que se quedó sólo tras la expulsión del colombiano Wilmar Barrios.
La decepción de Guillermo
El cuerpo técnico también sintió el golpe. Y Guillermo Barros Schelotto fue la "víctima" de los flashes y las cámaras de televisión que mostraron su tristeza tras la final perdida.
El director técnico de Boca no pudo ocultar su decepción por el gol que convirtió Juanfer Quintero en el segundo tiempo suplementario y que significó la derrota ante el histórico rival en el partido más importante para ambos equipos.
El Mellizo estuvo varios segundos inmóvil, con la mirada perdida sobre el horizonte, como si no pudiera entender cómo sus dirigidos terminaron quedándose con las manos vacías luego de haber arrancado en ventaja por el gol de Darío Benedetto. Minutos después, el árbitro Andrés Cunha marcó el final del partido, después de que el Pity Martínez pusiera el 3-1 definitivo.
Con el enfrentamiento ya finalizado, las muestras de dolor se multiplicaron en el resto de los protagonistas de Boca. A Guillermo se le escaparon algunas lágrimas, al igual que, por ejemplo, Pablo Pérez o Wanchope Ábila. Del otro lado hubo ojos vidriosos, pero por la emoción de haber conseguido un hito histórico para los de Núñez.

La tristeza es el sentimiento que ocupa las caras de los jugadores de Boca. Las lágrimas que recorren los rostros de cada uno de los futbolistas xeneizes son la reacción más verdadera, después de haber caído en la Superfinal de la Copa Libertadores ante River, el eterno rival. Wanchope Ábila, Paolo Goltz, Pablo Pérez, son algunos de los futbolistas que no pudieron contener la emoción.

Sin dudas fue un partido cargado de emociones. Un encuentro sin igual en el que los jugadores dejaron todo. Sólo basta ver la cara de desesperación de Fernando Gago cuando se fue lesionado, en lo que podría ser su retiro del fútbol. "Me rompí el tendón", dijo gritando al banco de suplentes.

También hubo lágrimas de tristeza en Nahitán Nández, uno de los mejores jugadores de Boca, que fue la rueda de auxilio constante del equipo y que se quedó sólo tras la expulsión del colombiano Wilmar Barrios.

La decepción de Guillermo

El cuerpo técnico también sintió el golpe. Y Guillermo Barros Schelotto fue la "víctima" de los flashes y las cámaras de televisión que mostraron su tristeza tras la final perdida.

El director técnico de Boca no pudo ocultar su decepción por el gol que convirtió Juanfer Quintero en el segundo tiempo suplementario y que significó la derrota ante el histórico rival en el partido más importante para ambos equipos.

El Mellizo estuvo varios segundos inmóvil, con la mirada perdida sobre el horizonte, como si no pudiera entender cómo sus dirigidos terminaron quedándose con las manos vacías luego de haber arrancado en ventaja por el gol de Darío Benedetto. Minutos después, el árbitro Andrés Cunha marcó el final del partido, después de que el Pity Martínez pusiera el 3-1 definitivo.

Con el enfrentamiento ya finalizado, las muestras de dolor se multiplicaron en el resto de los protagonistas de Boca. A Guillermo se le escaparon algunas lágrimas, al igual que, por ejemplo, Pablo Pérez o Wanchope Ábila. Del otro lado hubo ojos vidriosos, pero por la emoción de haber conseguido un hito histórico para los de Núñez.







Fuente: tn.com.ar
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