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28/03/2020

Política

Pandemia y cuarentena: cómo está impactando el coronavirus en distintas provincias y actividades del interior

La situación es dramática para casi todos los sectores productivos y de servicios, pero plantea problemas diferentes según el lugar y rubro que se trate. Un recorrido por algunas localidades e industrias
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Un viñedo en Mendoza. La vendimia viene más lenta, porque las restricciones de circulación hicieron escasear la mano de obra

A medida que la pandemia y las medidas de cuarentena y “distanciamiento social” dispuestas por el gobierno para reducir la circulación del coronavirus suman días, el daño a las economías de distintas regiones, localidades y sectores se va haciendo cada vez más grande y visible y -algunos temen- podría volverse irreversible.

Bares, restaurantes, hoteles, agencias de viaje y de transporte, servicios profesionales y personales, actividades independientes e informales, industrias, comercios y servicios “no esenciales” sienten un frío glacial que temen no poder superar en pie.

Una encuesta de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) precisó que 68% de 400 empresarios consultados estimó que en marzo su facturación habrá caído en promedio un 70%. Uno de cada 12 cree que no podrá aguantar un mes más y cuando se agregan quienes creen no aguantar un segundo o tercer mes así, se llega a que, de prolongarse la situación, en 90 días tres de cada cuatro habrán quebrado. Una de cada diez de esas empresas ya despidió parte de su personal y 15% lo evitó hasta ahora con el recurso de adelantar las vacaciones.

“Los empresarios estamos acostumbrado a trabajar con alta inflación, pero no podemos trabajar con los comercios cerrados", dijo el secretario de la Cámara Argentina de Comercio, Mario Grinman, quien señaló que las empresas de Comercio y Servicios que prestan “servicios no esenciales” emplean formalmente a tres millones de personas.

Otra encuesta, realizada por la firma de consultoría y auditoría Auren a más de 250 accionistas, socios, propietarios y ejecutivos de empresas de servicio, industria, agronegocios, bienes raíces, tecnología, banca, seguros y comercio minorista precisa que 45% ya registró “complicaciones y/o rupturas” en la cadena de pagos y 15% tuvo problemas de abastecimiento y distribución. En el 83% de los casos las ventas disminuyeron (la misma proporción piensa que seguirán haciéndolo “drásticamente”) y 21% ya redujo su nómina de personal.

Se mire donde se mire, el panorama es desolador. Pero más allá de las medidas de tipo general que trabajadores y empresas reclaman para pasar la tormenta, hay impactos diferenciados.

Exportaciones y Vaca Muerta

Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea destaca el efecto depresivo de la situación internacional sobre las exportaciones. La Argentina es un país relativamente cerrado, dice Jorge Day, pero hay provincias cuyas ventas externas inciden fuertemente en la economía local. Es el caso de las regiones centro y pampeana (origen del grueso de las exportaciones de materias primas agropecuarias y alimentos), las provincias patagónicas (hidrocarburos, minería, pesca) y San Juan, por las exportaciones de oro.

La región más afectada, destaca Day, es la Patagonia, por su fuerte dependencia del sector petrolero y el doble golpe que para el desarrollo de Vaca Muerta significan el coronavirus y la fuerte caída del precio del petróleo. Para peor, las provincias patagónicas están también entre las que más turismo extranjero recibían, lote al que se agregan Misiones, Mendoza, Salta y la Ciudad de Buenos Aires.

“La recesión y las últimas elecciones deterioraron las finanzas provinciales y la epidemia las agravará. Además, no sólo es casi nula la probabilidad de financiamiento vía deuda, sino que las provincias tampoco cuentan con el impuesto inflacionario, aunque algunas piensen en la vuelta de las cuasi monedas”, dice Day, y apunta entre las provincias “más complicadas” a Jujuy, Tucumán y La Rioja y las patagónicas.

Guadalupe González, también investigadora del Ieral, proyecta que el sector turismo se contraerá este año un 25%. Se trata de un sector de alto poder multiplicador, que aporta 9,4% del empleo y 6,4% de las exportaciones totales (para las cuentas nacionales, los consumos de un turista extranjero en la Argentina son una “exportación de servicios”).

Un sector olvidado

El pesquero, un sector habitualmente pasado por alto pero que llegó a exportar 2.148 millones de dólares en 2018 y más de 1.800 millones el año pasado (el declive se debió a la caída de precios, no de volúmenes) trata de resolver los problemas a medida que van surgiendo.

“Esto es minuto a minuto”, dice Eduardo Boiero, presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca), uno de los subsectores que más aporta a la exportación, por la captura y procesamiento de langostino (más de USD 1.200 millones en 2018, algo menos en 2019) en los llamados buques-factoría).

“Son momentos difíciles; la pesca quedó entre los sectores exceptuados de las normas del DNU del gobierno, pero hace una semana que estamos viendo cómo destrabar los problemas que se presentan: puertos que dejan de operar o gremios que por precaución o razonable temor prefieren no trabajar”, explica Boiero.

Ya desde antes de la actual crisis, el sector entendió que era mejor la unidad y constituyó la “Inter-Cámara de la Industria Pesquera Argentina”, suerte de “Mesa de Enlace” sectorial que agrupa a 9 cámaras de diferente perfil y de varias localidades y provincias, desde Mar del Plata hacia el sur.

Un problema, resuelto apenas el jueves pasado, fue un protocolo para que las embarcaciones marplatenses (que estuvieron once días paradas) vuelvan a hacerse a la mar.

“Ahora veremos qué pasa con los puertos, a raíz del decreto de anoche (por el cierre de fronteras que comenzó a regir a partir de la hora cero del viernes 27); el decreto dice que no se cierran las actividades de comercio exterior, pero cada administrador de puertos lo interpreta a su manera; en Madryn (un puerto importante, ver gráfico) el gobierno provincial lo había cerrado”, dice Boiero.

En Puerto Deseado (Santa Cruz) las pesqueras locales donaron un respirador al Hospital de la ciudad y proveyeron de elementos de enfermería y sanidad (alcohol, barbijos, desinfectantes, elementos de auxilio) al puerto, para mantenerlo operativo. Para mediados de abril, en apenas dos semanas, deberán acordar y tener aprobados protocolos no solo sanitarios para las embarcaciones que pescan en el sur.

“No hay 3.000 marineros locales; vienen muchos de Entre Ríos, de Corrientes, incluso de Mar del Plata, ahora tenemos que resolver la logística, protocolos de transporte, además de sanidad”, explica Boiero. Todo un desafío, por la multitud de instituciones involucradas: los gremios, la subsecretaría de Pesca (Ministerio de Agricultura), la de Puertos (Ministerio de Transporte), el Ministerio de Trabajo, las autoridades portuarias provinciales, las órdenes del Ministerio de Seguridad y las de Prefectura.

“Estamos apostando a poder trabajar aun en este contexto. Más adelante vendrá el momento de ver qué medidas o ayudas son necesarias. No es hoy momento para estos planteos frente a los problemas de salud y preocupación de toda la sociedad”, dice Boiero. Y reflexiona: “si en (Puerto) Deseado no hay actividad pesquera, la localidad agoniza”.

El sector pesquero genera poco menos de 50.000 empleos directos entre “embarcados” y “en tierra”, más la cadena de comercialización interior y la exportación, que luce seriamente complicada. Los principales compradores (China, España, Italia, Estados Unidos) son casi un ranking de los países más afectados por la pandemia. Mercados y precios son hoy una gran incógnita. Rusia es el único que en los últimos meses mantuvo sus volúmenes de compra, pero la caída del rublo suma la complicación de venderle a un cliente devaluado.

Una vendimia complicada

Desde Cuyo, en tanto, Alberto Carleti, presidente de la Federación Económica de Mendoza, aclara el punto de partida. “La situación ya era compleja -dice- y esto trajo un problema adicional y mucho más serio, pero sin duda hay que priorizar lo sanitario sobre lo económico, pero llegará un momento en que tendremos que resolverlo”.

En la provincia, a mediados de marzo, cuando comenzó la cuarentena, ya se había juntado el 43% de la producción de uva. Por delante aún hay unas dos semanas de vendimia, que esta vez debe completarse sólo con trabajadores de la zona; ya no llegan de otras regiones del país. Eso lentificó las cosas, porque falta gente, dice Carleti.

A su vez, en abril comienza la cosecha de nuez y almendra, que también deberán vérselas con las limitaciones de movimiento que impone el coronavirus al trabajo temporario. Ajo, durazno, pera y manzana ya fueron cosechados, cuenta Carleti, pero enfrentan otros problemas.

Los productores acopian el ajo que venden al mercado interno a lo largo del año, pero su principal cliente es Brasil. “Todavía no estamos seguros si el cierre de fronteras es también para el tránsito de mercaderías”, plantea Carleti. Lo mismo pasa con peras y manzanas.

De todos modos, aclara Carleti, el principal y primer golpe del coronavirus a la economía mendocina fue sobre el turismo: cierre de hoteles, restaurantes, agencias, excursiones, servicios de transporte.

La Federación ya realizó gestiones a nivel provincial y, a través de CAME, a nivel nacional, y aunque sabe que las prioridades son ahora las sanitarias, está preocupada por la inminente liquidación salarial. Por eso pidió diferir impuestos provinciales, aunque Carleti es consciente de los problemas del gobierno. “La Nación y la Provincia tendrán caída más fuerte de la recaudación, así que nosotros acompañamos la decisión de atender a los sectores más vulnerables”, dice.

Por ahora, los paliativos han sido cambios de horario de atención en ciertas actividades y elaboración de protocolos sanitarios y de traslado de personal (por caso, para tareas de elaboración en bodegas o de empaque de fruta), que se van negociando con los gremios.

Pero lo más pesado queda por delante. “Para el comercio están la cuestión de los alquileres: sin facturación es muy difícil pagar”, dice Carleti, que además ve bien la medida del gobernador mendocino, Rodolfo Suárez de pagar los salarios de marzo de los funcionarios políticos provinciales solo hasta $50.000. Algo así podría ocurrir pronto a nivel municipal e incluso empresario. “Habrá que ver el compromiso a nivel nacional –señala- todo eso va a llegar por necesidad; cuando no alcance para pagar los sueldos va a haber que privilegiar a los sectores más vulnerables”.

Del boom al coronavirus

El turismo, en tanto, vital para localidades como Iguazú, en Misiones, hasta El Calafate y Ushuaia (en el sur), pasando por Mendoza y Salta, pequeñas localidades cordilleranas y balnearios costeros, implica otro desafío, para el que será clave la reapertura de los Parques Nacionales, hoy cerrados al público.

Un estudio de la consultora Elypsis precisó hace tiempo que el turismo “vinculado a la naturaleza” representaba el 30% del total y que en un plazo de diez años podía sumar USD 6.400 millones anuales a los USD 15.000 millones que ya generaba la industria sin chimeneas.

De hecho, los dos Parques Nacionales más visitados de la Argentina (PN Iguazú, en Misiones, y PN Los Glaciares, en Santa Cruz) alimentan dos de los destinos de mayor afluencia de extranjeros: las Cataratas, en Puerto Iguazú, y el Glaciar Perito Moreno, cerca de El Calafate. Ambos destinos tuvieron, hasta fines de febrero, una temporada extraordinaria. Pero los tiempos cambiaron. Hoy El Calafate da cuenta de 8 de los 9 casos de coronavirus en Santa Cruz.

El viernes por la tarde, las cámaras empresarias de tres localidades de la provincia (Río Gallegos, Caleta Olivia y El Calafate) se reunieron con los ministros de Economía y Producción y la ministra de Turismo del gobierno de Alicia Kirchner: pidieron la suspensión por 180 días del impuesto a los Ingresos Brutos, la suspensión del Sircreb (retención bancaria a cuenta de IIBB), que la provincia rebaje la línea de créditos al 24% anual lanzada por el Banco Central cinco puntos más, al 19%, y empiece a aflojar ordenadamente la cuarentena.

Ni se ilusionen, respondieron los funcionarios. El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, se opone con vehemencia a cualquier aflojamiento. Y adelantaron que la provincia decretará, este fin de semana, la emergencia económica y dispondrá medidas como la suspensión de cualquier corte de servicios por parte de Distrigas y SPSE, las empresas provinciales que prestan los servicios de gas, electricidad y aguas.

Ya vendrán tiempos mejores, pero antes habrá que pasar quién sabe cuántas cuarentenas hasta dejar ¿definitivamente? atrás la pandemia.

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