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25/04/2020

Sociedad

Pérdida del olfato: la importancia de este síntoma para detectar casos de coronavirus

Pacientes infectados con el SARS-CoV-2 sufren de anosmia, según revelaron varios estudios, lo que hizo que en la Argentina se incluyera como síntoma de COVID-19 y se modificara la definición de caso sospechoso
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El reconocimiento de la pérdida súbita del olfato -con alteraciones del gusto como ageusia (falta de gusto) o hipogeusia (disminución del gusto)- como síntoma de esta enfermedad obligó a modificar la definición de caso sospechoso (Shutterstock)

Desde hace varias semanas, los profesionales de la salud comenzamos a notar la importancia de poder detectar pacientes con anosmia (falta de olfato) como síntoma de presentación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), causada por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2). El reconocimiento de la pérdida súbita del olfato -con alteraciones del gusto como ageusia (falta de gusto) o hipogeusia (disminución del gusto)- como síntoma de esta enfermedad obligó a modificar la definición de caso sospechoso.

Es así que, desde el 16 de abril de 2020 la definición de caso sospechoso de COVID-19 incluye a toda persona que presente:

a) Fiebre (37,5 °C o más) y

b) Uno o más de los siguientes síntomas:

-Tos

-Odinofagia (dolor de garganta)

-Anosmia y/o disgeusia, sin otra etiología que explique completamente la presentación clínica.

El virus presenta capacidad y afinidad por el tejido neural. El neuroepitelio olfatorio se encuentra ubicado en la nariz. Está presente en los cornetes superiores, las fosas nasales y el techo de la nariz. Ocupa una superficie de aproximadamente 5 cm2 y está formado por tres tipos de células:

-Neuronas o células olfatorias, también conocidas con el nombre de células bipolares. Son las únicas neuronas que están fuera del cerebro

-Células de sostén

-Células basales

Se estima que el ser humano tiene entre 10 y 20 millones de neuronas o células olfatorias. Estas células proyectan una dendrita a la superficie del neuroepitelio, y cada una tiene entre 8 y 20 cilios que se sumergen en la capa de moco. La capa de moco protege al epitelio olfatorio de temperaturas extremas, de contaminantes y de partículas irritantes. Es, además, el primer sitio de contacto de las partículas odoríferas con las células olfatorias.

Las células de sostén rodean las neuronas receptoras y regulan el medio iónico para la transducción olfatoria, mientras que las células basales son las únicas que no se proyectan a la superficie epitelial y tienen capacidad de regeneración.

De acuerdo con diversos reportes en Asia y Europa, las manifestaciones clínicas más prevalentes eran fiebre, tos, disnea, mialgias, odinofagia, cefalea, diarrea y rinorrea. Sin embargo, durante la expansión de la enfermedad en Europa, se detectó anosmia (acompañada por ageusia) como único síntoma en presencia de pruebas confirmatorias para COVID-19. La anosmia fue documentada como síntoma inicial antes de la aparición de otras manifestaciones como tos o fiebre; sin embargo, en otros pacientes ha permanecido como único síntoma durante el curso de la enfermedad.

La primera encuesta sobre alteraciones olfatorias y del gusto en pacientes con COVID-19 fue realizada en pacientes hospitalizados en Milán durante los primeros tres meses del año en curso. Los resultados de la encuesta mostraron que aproximadamente el 34% de los pacientes con COVID-19 había presentado alteraciones del gusto o del olfato, y 18,6% refierió ambos síntomas. Se realizaron encuestas sobre la falta de gusto y olfato en otros países como Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña e Irán, donde los porcentajes para pérdidas olfatorias oscilan entre 34% a 68% en pacientes con pruebas positivas para COVID-19.

En vista de estos datos e información reunida, desde el Área de Olfato de la División de Otorrinolaringología junto a equipo de ORL del Hospital de Clínicas comenzamos un trabajo de investigación con la Fundación Huésped y con colaboración de INBIRS (instituto dependiente de la Universidad de Buenos Aires y CONICET) para estudiar la asociación entre la pérdida del olfato y COVID-19 y tratar de comprender dichas alteraciones olfatorias y del sabor, sus combinaciones, características clínicas, tiempo de duración y secuelas, entre otras características. Tratándose del primer trabajo de Investigación en el país.

Es por esto que las personas con alteraciones del olfato y del gusto que hayan aparecido en el último mes en forma aguda, y sobre todo si han tenido contacto con personas con COVID-19, deben saber que puede ser la forma de presentación de la enfermedad. Es importante que se comuniquen por los diferentes canales dispuestos para este motivo: por correo electrónico a [email protected], por Instagram a través de la cuenta @olfatocovid, o por la página de Facebook, olfatocovid.

(*) Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga (MN 81701), experta en olfato. Alergista. Ex- presidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA).

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