Sábado 31.10.2020

San Miguel de Tucuḿan

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SMTuc


18/09/2020

Sociedad

De Mario Kostzer

Porteños: "una pelusa en el ombligo del mundo"

El porteño ha sido descrito a lo largo del tiempo por expresiones culturales muy disímiles gestadas en su propia ciudad, tales como el tango (considerada canción de Bs.As.) o los comics.
 “El porteñito”, tango de 1903 ya resaltaba características propias de los habitantes de la capital y personajes de historietas como Isidoro Cañones (con una escultura en la ciudad), Avivato, El Dr. Merengue, Fallutelli, Picafecces y otros referían a arquetipos muy reconocidos con virtudes que no precisamente eran para el orgullo.
Esta ciudad que engendra un alto porcentaje de la producción audiovisual que se difunde en Argentina, hace que un ciudadano de un pueblito de lo que se denomina “interior” tenga más información de un accidente de tránsito ocurrido en Callao y Santa Fe que de los propios padecimientos que lo afectan en su entorno cercano y cotidiano.
 Esa manera ya impuesta de llamar a las provincias (el interior) hace pensar que la ciudad Autónoma de Bs.As. debería denominarse  el “exterior”, o sea la carcasa externa, la fachada con la cual nos conocen en el resto del mundo a los argentinos:
"¿Sabe cómo se suicida un argentino? ¡Se sube arriba de su ego y de ahí se tira!".
Este es un chiste contado por el papa Francisco a una periodista de la cadena mexicana Televisa luego de decirle que los argentinos "no somos humildes" y "somos muy engreídos".
 En “Porteños, una pelusa en el ombligo del mundo”, Mario  Kostzer hace un minucioso recorrido por los modos propios del habitante de la capital argentina con sus lenguajes, sus síntomas, sus personajes icónicos y sus coloridas contradicciones.
La ciudad con más psicoanalistas por habitante del mundo hace que desfilen por estas páginas la vanidad, el narcisismo, la melancolía y el Edipo  entre otros rasgos muy fuertes del porteño.
No faltan descripciones de componentes típicos de una sociedad tan ecléctica que a veces acobarda en la tentativa de comprenderla, aunque sin lugar a dudas vale la pena ese  intento en ánimos de desentrañar una trama que conforma Argentina.

El porteño ha sido descrito a lo largo del tiempo por expresiones culturales muy disímiles gestadas en su propia ciudad, tales como el tango (considerada canción de Bs.As.) o los comics.

 “El porteñito”, tango de 1903 ya resaltaba características propias de los habitantes de la capital y personajes de historietas como Isidoro Cañones (con una escultura en la ciudad), Avivato, El Dr. Merengue, Fallutelli, Picafecces y otros referían a arquetipos muy reconocidos con virtudes que no precisamente eran para el orgullo.

Esta ciudad que engendra un alto porcentaje de la producción audiovisual que se difunde en Argentina, hace que un ciudadano de un pueblito de lo que se denomina “interior” tenga más información de un accidente de tránsito ocurrido en Callao y Santa Fe que de los propios padecimientos que lo afectan en su entorno cercano y cotidiano.

 Esa manera ya impuesta de llamar a las provincias (el interior) hace pensar que la ciudad Autónoma de Bs.As. debería denominarse  el “exterior”, o sea la carcasa externa, la fachada con la cual nos conocen en el resto del mundo a los argentinos:
"¿Sabe cómo se suicida un argentino? ¡Se sube arriba de su ego y de ahí se tira!".

Este es un chiste contado por el papa Francisco a una periodista de la cadena mexicana Televisa luego de decirle que los argentinos "no somos humildes" y "somos muy engreídos".

 En “Porteños, una pelusa en el ombligo del mundo”, Mario  Kostzer hace un minucioso recorrido por los modos propios del habitante de la capital argentina con sus lenguajes, sus síntomas, sus personajes icónicos y sus coloridas contradicciones.

La ciudad con más psicoanalistas por habitante del mundo hace que desfilen por estas páginas la vanidad, el narcisismo, la melancolía y el Edipo  entre otros rasgos muy fuertes del porteño.

No faltan descripciones de componentes típicos de una sociedad tan ecléctica que a veces acobarda en la tentativa de comprenderla, aunque sin lugar a dudas vale la pena ese  intento en ánimos de desentrañar una trama que conforma Argentina.


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