Domingo 13.10.2019

San Miguel de Tucuḿan

19º H 92
SMTuc


22/03/2019

Tucumán

Tucumán

Cuatro cadetes terminaron internados tras un entrenamiento extremo en la Escuela de Policía de Tucumán

Los cadetes sufrieron la ruptura de los tejidos musculares debido a las rutinas exhaustivas de entrenamiento. Uno de ellos ingresó a terapia intensiva del Hospital Centro de Salud con problemas renales.

Cuatro cadetes de la Escuela de Policía de Tucumán, el I.E.S. de Policía Gral. José Francisco de San Martín, ingresaron a la guardia del Hospital Centro de Salud con un cuadro de rabdomiolisis, una cuadro producido por la ruptura de los tejidos musculares que libera una proteína dañina en la sangre.


Según lo que confirmaron las fuentes a Periódico Móvil, los aspirantes sufrieron estas consecuencias físicas por los ejercicios exhaustivos a los que fueron sometidos como parte del entrenamiento policial. Además la misma fuente aseguró que uno de los internados (de quien mantenemos en reserva su identidad) ingresó a la sala de terapia intensiva el jueves de la semana pasada, afectado por un desequilibrio de medio interno y disfunción renal.


Fuentes del Ministerio de Salud de la Provincia confirmaron que actualmente el joven se encuentra internado en una sala del Centro de salud y cuenta con asistencia en salud mental. Al cierre de esta nota los familiares de los cadetes no realizaron denuncias por este hecho.


Una institución con denuncias y antecedentes de maltrato físico


En el sitio web oficial de la Policía de Tucumán se puede leer que “en el I.E.S. se forman Oficiales con verdadera conciencia cívica, al servicio de la población. El lema que reza “ENTRAR PARA APRENDER, SALIR PARA SERVIR” sintetiza el ideal del establecimiento. Esta simple frase lleva implícito un objetivo trascendental, que abarca no solo la formación del cadete, sino su futuro profesional y todo su destino como ser humano.


Sin embargo, la supuesta formación humanitaria que pregonan desde la institución dista mucho de lo que en realidad sucede puertas adentro. Así lo demuestran los antecedentes.


En el mes de Mayo de 2017 se hicieron públicos dos casos testigos de la violencia policial dentro de la escuela de cadetes: el de Luis Reales, de 18 años, y el de Luis Serra, de 28.


Reales duró apenas cinco días en la escuela de policía. Ingresó el 1 de abril de ese año y el 6 terminó en una sala de terapia intensiva con serios daños en sus riñones. Ya internado, el diagnóstico de los médicos que lo asistieron fue contundente: las fallas renales fueron producto de los ejercicios físicos excesivos. Cuando el adolescente fue interrogado, relató los maltratos físicos y psicológicos a los que fue sometido durante sus primeros cinco días de entrenamiento.


El mismo día que Reales, ingresó a la escuela el joven Luis Serra, diez años mayor, quien se desmayó durante una rutina de ejercicios y tuvo que recibir asistencia psicológica, neurológica y psiquiátrica.


De acuerdo a la denuncia que en su momento hicieron los familiares de Reales en la justicia, el adolescente tenía asignada una rutina exhaustiva compuesta de ejercicios de castigo. Además, denunciaron que era sometido a maltratos psicológicos que incluían gritos e insultos. A los dos días de ingresar a la institución, Reales comenzó a orinar sangre y vomitar los alimentos que ingería.


El testimonio que brindó en aquel momento Reales no era diferente al de Serra. El hombre de 28 años relató que los profesores de la escuela de policía los despertaban con petardos a las cinco de la madrugada y tenían apenas unos segundos para higienizarse. En caso de no cumplir con los tiempos, eran castigados con lo que se conoce como “guardia imaginaria”, que consistía en realizar ejercicios físicos durante toda la noche. Además, relató que les negaban medicamentos cuando se enfermaban.


Ambas causas se unificaron y quedaron en manos de la Fiscal Adriana Giannoni. Jorge Lobo Aragón, abogado de la familia de Reales, presentó la denuncia por lesiones graves y abandono de persona contra el comisario Jorge Cruz (en aquel entonces Director de la escuela), el Comisario Principal Miguel Gómez (Secretario Académico) y el Oficial Principal Claudio Peñaloza (Jefe de Compañía).


Otro caso resonante fue el de Emanuel Garay, un cadete de 19 años que falleció el 10 de febrero del año pasado por un paro cardiorrespiratorio producto de una entrenamiento extremo en la Escuela de Policía de La Rioja. Garay, junto a otros compañeros, había sido internado con un cuadro de deshidratación, luego de un entrenamiento bajo el sol, con altas temperaturas y sin tomar agua. Por aquel hecho, el Gobierno de La Rioja desplazó a la cúpula de la Escuela de Cadetes.


El caso Carrasco y el fin del Servicio Militar Obligatorio


El 6 marzo de 1994, el soldado Omar Carrasco fue asesinado a golpes por integrantes del Ejército. Era su tercer día como conscripto en el Grupo de Artillería 161 del Ejército en Zapala, Neuquén.


Sin margen para maniobras, el entonces Presidente Carlos Menem firmó en agosto de ese año el decreto que puso fin al Servicio Militar Obligatorio, vigente desde 1901. En 1996, el Tribunal Federal de Neuquén condenó por el crimen al subteniente Ignacio Canevaro, a los soldados Víctor Salazar y Cristian Suárez y al sargento Carlos Sánchez. Todos ya están en libertad.


Recomienda esta nota:




Tags