Lunes 20.01.2020

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10/01/2020

Tucumán

Un bandido social argentino: Segundo David Peralta, alias Mate Cosido

Desapareció un 7 de enero de 1940 y se convirtió en leyenda. Un delincuente tucumano que aterrorizó a las multinacionales del norte y que nunca pudo ser atrapado. Esta es su historia.

Acercarnos a una figura histórica del mundo del crimen siempre resulta ser un momento de tentación, y una figura como la de Segundo David Peralta no escapa a ésto. Hablar sobre una personalidad del mundo del delito debe alejarnos de las subjetividades propias del momento. En efecto, hoy en día la Historia del crimen nos dice que un bandido o criminal no es una “isla” sino que nos sirve para poder entender todo un contexto que lo rodea. Si a ésto le sumamos la idea del bandido social que el historiador Eric Hobsbawm desarrollo en su trabajo Bandidos, la figura de “Mate Cosido” se acrecienta aún más.

¿Qué es ésto del “bandido social”? Para explicarlo de manera clara, concisa y breve, Hobsbawm realiza una clasificación de distintos tipos de bandidos que parten de la idea de una figura que delinque/batalla/trabaja en favor de sectores populares, en contraposición a figuras que a esos sectores les puede llegar a resultar violenta. Un ladrón noble en este caso. ¿Y que tiene que ver “Mate Cosido” se preguntarán? Bueno, inclusive el historiador tuvo su trabajo de campo en Chaco para conocer un poco más su figura.

¿Quién fue Segundo David Peralta? Un tucumano, monterizo, nacido el 3 de marzo de 1897, hijo de Patricio Peralta y Rosa Mirando. ¿Fue su único nombre? No. Durante su larga “carrera” utilizó varios alias como Manuel Bertolatti, Juan de la Cruz Soria, Julio Oviedo. Esta multiplicidad de identidades les sirvió para moverse rápidamente entre distintas provincias y territorios nacionales: Tucumán, Córdoba y casi todo el noreste argentino. Sin embargo, todos estos alias se vieron minimizados ante un apelativo que hizo a su fama: Mate Cosido. Un regionalismo que caló hondo en los imaginarios colectivos a través de las notas policiales, una gran cicatriz en su frente le dio la fama y la preocupación de las altas esferas políticas de su tiempo.

Sus primeras andanzas y arrestos los tiene en 1918, que como él afirmó para el periódico ilustrado Ahora lo llevaron a sentirse “un perseguido injustamente por una policía inmoral y sin escrúpulos”.  De acuerdo al investigador Gustavo Álvarez, estos primeros hechos le valieron a Mate Cosido el aditamento de las siglas “L.C” (Ladrón Conocido) a su figura. Tomo de este autor los datos provenientes del prontuario número 1 de Gendarmería Nacional: “Debe especificarse con abundancia de detalles las condiciones más sobresalientes del individuo, en forma de permitir al lector tomar un conocimiento perfecto de su personalidad. La descripción versará sobre: las armas que usa y sus condiciones de tirador, si es diestro en el manejo de vehículos, si es hábil jineta, si tiene afición a las mujeres, juego, etc. Nombre de la concubina y domicilio, si es buen nadador, negocios, clubes o locales y amistades que frecuenta y todo otro dato que permita apreciar las medidas que deben adoptarse para su captura.” El prontuario da cuenta de una personalidad inteligente, audaz y conocedora de la psicología de los habitantes de la selva chaqueña.




La vida en Tucumán, siguiendo el prontuario, parece no haber sido sencilla con diversos casos de robos, hurtos, averiguación de antecedentes e incluso sodomía entre 1918 y 1924 (con dos estancias en Córdoba en el medio). Curiosamente, el tiempo que transcurre durante su vida en la provincia sigue imbuido de un gran halo de misterio, dichos y leyendas. En mis propias investigaciones no pude dar hasta el momento con su figura en la prensa local, y solamente pude leer el título de un expediente judicial que da cuenta de la fuga de Julio Oviedo de la Cárcel con la anuencia de un celador. Sea como fuere, el fuerte de su personalidad comienza a gestarse a partir de 1932 con una serie de asaltos, homicidios (de los cuales se duda acerca de la autoría) y robos, ya con una banda armada y con sus lugartenientes Eusebio Zamacola, Carlos Rubio o su propio hermano Marcelino Pascual Peralta (de mayor injerencia en Tucumán durante los años 20) entre otros. Esta banda comenzó a realizar una serie de atracos y secuestros en Chaco que le fueron granjeando una peligrosidad inusitada para la prensa.



Pero ¿y el pueblo?. Entre 1932 y 1940, Mate Cosido se movió con facilidad entre pueblos, parajes y lugares, lo que nos permite ver cómo se convirtió en un protegido de los poblados por donde pasaba, sobre todo en la región chaqueña, donde La Forestal y empresas extranjeras destruían la vida de los habitantes, provocando una aversión de los habitantes. Mate Cosido seguramente fue consciente de ésto y promovió una serie de ataques hacia la empresa, lo que ya despertó la alerta en el gobierno nacional. Como bien dice Hugo Chumbita:

En julio de 1936 la banda se trepó a un tren que salía de Concepción del Bermejo, apoderándose de unos 12.000 pesos que llevaba un pagador de Anderson, Clayton & Cía., y algo más que recaudaron entre otros pasajeros. El 6 de agosto siguiente coparon una oficina de la firma Dreyfus en Machagai y se llevaron de la caja fuerte nada menos que 45.000 pesos, dejando intactos los sobres con los salarios para el personal.

No resulta casual que siete días después entrara al Congreso el proyecto de creación de la Gendarmería Nacional, con una recomendación de urgencia que firmaba el presidente, general Agustín P. Justo. Este cuerpo policial militarizado se concebía como el instrumento más apropiado para acabar con el bandidaje chaqueño.

En el interín, Mate Cosido daba rienda suelta a sus palabras bajo seudónimos en Ahora, dando cuenta de una educación que alejaba su figura de cualquier pre concepto que se tenía (y se tiene) acerca de la delincuencia. Allí el monterizo comentaba como sus inicios en el delito eran parte de una policía inmoral, que era un perseguido, y algo común a varios casos de bandidos y criminales de estos tiempos: él no era malo, la policía lo había hecho malo. Y podría colocar el malo entrecomillas, si bien sus acciones eran violentas, las leyendas cuentan que hasta a quienes secuestraba trataba con inmensa cortesía y cuidados. Como bien dije, se considera que los homicidios post 1932 no fueron perpetuados por él, inclusive el de su tropelía con el mítico Juan Bautista Vairoletto en 1938, donde fue asesinado un mayordomo de La Forestal, según se conoce en manos de Vairoletto que se fugó al sur y Mate Cosido quedó ligado al crimen. En efecto, se comunica con Ahora y les dice: «Otro regalito es la muerte del mayordomo Mieres; mi acusador Manuel Delgado (...) sabe bien quiénes son los verdaderos autores, y si usio mi nombre es para salvar a sus compañeros y tal vez violentado por la policía».



Llegó 1939, y como si fuera una especie de John Dillinger, Segundo David Peralta pasaba a ser el enemigo público número 1. La Gendarmería ya había instalado sus oficinas de inteligencia en Chaco y el cerco sobre su figura se hacía cada vez mayor. Hacia finales de 1939 secuestró al empresario Jacinto Berzón y pidió una suma de 50 mil pesos moneda nacional para entregarlo con vida. La familia de Berzón hizo llegar a Gendarmería las cartas, preparando el cerco que buscaría atrapar vivo o muerto al bandido social argentino.

El 7 de enero de 1940, un tren saliendo de Villa Berthet (Chaco), Mate Cosido y su acompañante, el “Tata” Miño, son emboscados y tiroteados en la noche cerrada. Mate Cosido, el bandido más temido por la política y los empresarios, se escapaba en medio del monte chaqueño con una aparente herida en la zona de la cadera. La Gendarmería había fallado en su misión. Se le siguió el rastro hasta Añatuya (Santiago del Estero), donde se encontró una bombacha de Peralta ensangrentada, pero no mucho más. Las fuerzas siguieron y vigilaron a su mujer, Ramona Romano, a su madre Rosa, pero sin ninguna novedad de Peralta.


 ¿Estaba muerto? ¿Escondido? ¿Exiliado al Paraguay? Muchas historias se tejieron en esos meses. Eso fue hasta marzo de 1940 cuando Ahora recibió una carta con sello de una ciudad de Santa Fé pero con remitente de Chaco. ¿De quién? Segundo David Peralta, en este caso, bajo su seudónimo Manuel Bertolatti. Ahí decía: “yo llevo a la práctica dos normas de conducta, la primera evitar la violencia todo lo posible, dentro de mi realidad, para alejar toda posibilidad de homicidios y comentarios desfavorables, desprestigiándome a mí y a los camaradas que me acompañan y esta otra: extremar las energías en el combate forzoso cuando se trata de defender la libertad o eliminar algún delator”.

Los años pasaron y la leyenda de Mate Cosido se hizo cada vez mayor. Ladrón noble, preocupado y atento por los suyos y por quienes lo defendían. El 7 de enero fueron 80 años de su desaparición física, pero su leyenda continúa viva en el inconsciente colectivo de la sociedad.


Lecturas realizadas para la nota (y recomendada)

- Adrián Farina. Mate Cosido: ni Gendarmería pudo con él. 2019 https://www.serargentino.com/gente/lo-peor-de-nosotros/mate-cosido-ni-gendarmeria-pudo-con-el
- Gustavo Álvarez. Mate Cosido. El bandido de los Pobres. Prohistoria Ediciones, Argentina. 2007.
- Hugo Chumbita. “Alias Mate Cosido”. Disponible en https://hugochumbita.com.ar/index.php/2-uncategorised/51-alias-mate-cosido
- Osvaldo Aguirre. Las últimas palabras de Mate Cosido. 2013. Recuperado de https://web.archive.org/web/20170919143508/http://elidentikit.com/2013/04/las-ultimas-palabras-de-mate-cosido
- Ricardo Canaletti. La Historia de “Mate Cosido”, un bandido entre el misterio y la leyenda. 2018. Disponible en https://tn.com.ar/policiales/la-historia-de-mate-cosido-un-bandido-entre-el-misterio-y-la-leyenda_857421

Documental acerca de Mate Cosido, el bandido, la leyenda




Agustín Haro es Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Alumno admitido del Doctorado en Humanidades (UNT) y director de Revista Historia para Todos. También se especializa en desentrañar perfiles de criminales tucumanos de la antigüedad.

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