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02/02/2018

Tucumán

HACE 12 AÑOS

Cómo fueron las últimas horas de Paulina antes de su desaparición

Un informe de las primeras investigaciones que realizó la Policía revela los detalles del encuentro con su amiga Virginia Mercado, quien la vio con vida por última vez.

Invadido por la desesperación y la incertidumbre de no saber qué pasó con su hija, el domingo 26 de febrero de 2006, a las 23, Alberto Lebbos radicó la denuncia sobre la desaparición de Paulina Alejandra Lebbos, de 23 años, en la Jefatura de la Unidad Regional Capital.

Ya habían pasado más de 15 horas sin saber nada de Paulina, desde que fue vista por última vez por su amiga Virginia Mercado, alrededor de las 6.30 de la mañana. La habían llamado a su celular pero daba apagado.

A partir de la denuncia de Lebbos, quien en ese momento era subsecretario de la Juventud provincial durante el gobierno de José Alperovich, la Policía inició una serie de medidas para dar con el paradero de Paulina por instrucción del entonces fiscal penal de la V Nominación, Alejandro Noguera.

Según el informe policial sobre el día de la desaparición de la estudiante tucumana, al que accedió periódicomóvil, en los primeros minutos de ese día, precisamente a las 0.45, Paulina llegó a la casa de su amiga Virginia Nazarena Mercado, ubicada en calle La Rioja 453, de la ciudad capitalina. Estaba vestida de pantalón jeans, musculosa gris tornasolada y zapatillas oscuras, además llevaba una mochila amarilla donde tenía ropa para cambiarse. El plan era salir a bailar con un grupo de amigos. Era un día de festejo porque habían aprobado una materia que cursaban en la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNT.

A las 2.15 de la madrugada, Paulina, Virginia y otros 6 jóvenes, de entre 27 y 29 años, salieron rumbo a un boliche de la zona del ex Abasto. Antes, se bajaron de los vehículos en los que se transportaban, en avenida Alem y General Paz, para dirigirse a un cajero automático y extraer dinero. Luego, se fueron caminando hasta el boliche “Gitana”, donde permanecieron toda la noche.

Alrededor de las 6 de la madrugada, según la primera declaración de Virginia Mercado, ella y Paulina decidieron retirarse del boliche. Salieron y caminaron por calle Miguel Lillo hasta la plazoleta ubicada en avenida Alem, entre San Lorenzo y Piedras, frente al supermercado Vea. Alli, esperaron unos cinco minutos hasta que abordaron un auto Fiat Duna color bordó, con vidrios polarizados y una estrella blanca en el parabrisas, conducido por un hombre joven.  Según el recorrido que la joven detalló, el remisero fue por calle General Paz hasta Alberdi, dobló por esa arteria hasta Lavalle y desde ahí giró por calle Rioja hasta llegar a su casa. Allí, ella descendió y subió a su departamento en busca de la mochila amarilla de Paulina, luego bajó y le entregó en sus manos, acordando llamarse más tarde.   

Según el relato de Virginia, durante el viaje, Paulina le había comentado que se iba a la casa de su novio César Soto, en calle Estados Unidos al 1.200.  Ambos tenían una hija de cinco a años que vivía con Paulina en Alderetes.

Desde ese momento, no se supo más de la joven hasta que el 11 de marzo apareció su cuerpo sin vida, a la vera de la ruta 341, en Tapia, a 30 kilómetros al norte de San Miguel de Tucumán,




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