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15/03/2018

Tucumán

NO TODO ESTÁ PERDIDO

Axel, el acordeonista de 15 años que asombra a los tucumanos en la peatonal

Por: Isaias Cisnero
Oriundo de Mancopa, Leales, viaja desde muy temprano a la capital y a través de un vals, guarachas o "a la carta", atrapa con su música a quien camina por Mendoza al 700.
Como no negar la "tucumanidad al palo" de este pibe del interior si su gusto por la música y sus tres grandes influencias fueron: su padre Walter Pedernera, electricista y músico de Mancopa, don Ernesto Andrés (profesor del conservatorio y músico callejero) a quien todos vimos algunas vez con su infaltable boina y su acordeón rojo pasearse por las mesas de algún bar o caminar por la peatonal, y nada más y nada menos que el programa "Elegidos" donde Axel admira por televisión a todos los bandoneonistas que se presentan los sábados al mediodía en los estudios de canal 8. además su sueño, llegar a ser un músico completo y enseñar dicho instrumento en la Escuela Superior de Educación Artística (ESEA) de Tucumán. 

Comenzamos a charlar y sostiene en su falda el instrumento a quien abraza como si fuera su mejor amigo y ciertamente lo es. Se conocieron hace tres años pero patean la calle juntos hace uno. Su primer profesor fue don Enrique Valdés, un bandoneonista de Lastenia. Por ahí un joven enamorado se acerca, le deja unos billetes en su pequeña caja fuerte de Nesquik y le dice, "¿amigo no me tocas el vals del casamiento?". Dejo que que haga lo suyo y Axel con una sonrisa enorme le responde, "¡por supuesto don, Dios lo bendiga, gracias por tu colaboración!" y arranca.

Como negar la "tucumanidad al palo" de este pibe si sus tres grandes influencias musicales fueron: su padre Walter Pedernera (electricista, músico de Mancopa y quien le puso una guitarra a los 10 años), don Ernesto Andrés (profesor de Axel en el conservatorio y músico callejero) a quien todos vimos algunas vez pasearse entre las mesas de un bar o caminar la peatonal con su boina, acordeón rojo y de quien este chango copió el coraje de salir a la calle, y el programa "Elegidos" donde admira por televisión a todos los acordeonistas que se presentan los sábados al mediodía en los estudios de canal 8. Además su sueño es llegar a ser un músico completo y enseñar dicho instrumento en la Escuela Superior de Educación Artística (ESEA) de Tucumán. 

Se levanta tipo 6 de la mañana, desayuna y encara a la terminal. Su escenario está compuesto por un pequeño espacio de 1x1 que queda entre la vereda de la perfumería "Zuny" y la semillería "Río Negro". Los aromas se mezclan, salen hacia la peatonal y se conjugan con los acordes de Axel. Sostiene en su falda un instrumento a quien abraza como si fuera su mejor amigo y ciertamente lo es. Se conocieron hace tres años pero patean la calle juntos hace uno. Su primer profesor fue don Enrique Valdés, un acordeonista de Lastenia. En eso, un joven enamorado se acerca, le deja unos billetes en su pequeña caja fuerte de Nesquik y le dice, "¿amigo no me tocás el vals del casamiento?". Dejo que haga lo suyo, Axel con una sonrisa enorme le responde, "¡por supuesto don, Dios lo bendiga, gracias por su colaboración!" y antes de arrancar me susurra: "a mi me gusta mucho la guaracha y el chamamé, es lo que tocamos en mi pago casi todos los domingos".

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Me cuenta que al acordeón se lo regaló su abuela Nélida Yony que reside en Buenos Aires"Me mandó un giro y pude comprarlo gracias a ella. Me dio una mano grande porque los instrumentos están muy caros. Entonces yo, entendiéndole un poco al asunto, sabiendo algunos temas y teniendo por fin el acordeón, en vez de tenerlo guardado en casa, salgo a la calle, me hago conocer, hago unos mangos que me sirven para mantener el instrumento, comprar cuerdas, conocer mucha gente y de paso me queda para el pasaje a Mancopa. Lo mejor de todo es que con la plata que junté pude comprarme otro instrumento, un saxofón para aprender a tocarlo, esto es una inversión para mi. ¡La música es fantástica, para mí un día sin música no es un día completo! exclamó y agregó, acá las personas me aprecian mucho, me piden el número de teléfono y hasta me han llegado a contratar. Por ejemplo, mañana tengo que ir a una fiesta a tocar. Por lo general es la gente grande la que se detiene a escucharme. Les gusta mucho el vals, los paso dobles o el cuarteto pero por ahí alguna chica me pide si sé tocar "Despacito" y se la hago, no tengo problema, soy muy abierto a los gustos musicales".

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No todo es risas para este chango tucumano. Cierta vez se le acercó un hombre exigiéndole dinero para "pagar el precio del permiso" por tocar en la calle. Axel no entendía muy bien sólo me relató que "tenía una radio en la mano". "Yo le conté a mi papá mientras arreglaba la bobina de un ventilador, entonces él fue y habló por supuesto con respeto y civilizadamente para que yo pueda tocar en la peatonal. El hombre con el "handy" en la mano depuso su actitud y no molestó más al músico mientras éste, con tan solo 15 años reflexiona: "La música no tiene precio don cuando me sale del corazón al peatón. Ellos tampoco ponen un precio, dejan un reconocimiento en la cajita a lo que uno hace con amor y pasión, en mi caso, tocar el acordeón".

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Me contó que a veces se le hace difícil tocar porque los comercios ponen música muy fuerte y la gente no logra oír. Incluso hasta fue víctima de la inseguridad. "Una vez estaba terminando de tocar, le había metío como dos horas y media y ya me estaba por ir. Entonces han venío esos changuitos que venden en la calle o andan pidiendo y mientras yo guardaba las cosas, uno me distrajo y otros agarraron la cajita con la plata y han salío disparando. Eran como ocho, la verdad mi quedao' infeliz esa vuelta don, pero bue, son cosas que nos tiene que pasar para que aprendamos a cuidarnos". Mientras seguíamos hablando, se acercó un gordito de unos 5 años hijo de algúnos padres descuidados y con los dedos llenos de dulces, le apretaba las teclas brutalmente al acordeón, pero Axel muy tímido le pedía que no lo haga. No obstante, éste humilde servidor y quien redacta la nota, con menos tacto se dejó llevar por el impulso y exclamó sin filtro: "¡Changuito, rajá de acá que esto se rompe y tamo' grabando!". Menos mal que no apareció el padre.

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Axel está plenamente convencido de que el acordeón no lo limita a vivir cosas propias de un chango de su edad, sin embargo, reconoce que no le hace al fútbol, tampoco tiene novia y sabe que ahora comienzan las clases y debe volver a la Escuela Media de Mancopa donde cursa el 4°año del secundario. "Los fines de semana mis amigos de Mancopa me buscan así lleve el acordeón y les toque. Se vuelve locos porque una cosa es escuchar un cd o ver un video y otra muy distinta escucharlo al instrumento en vivo. Hoy mi cabeza está llena de música, jamás me aburro, es más, ahora regreso a Mancopa como a las 21 y seguro me pongo a tocar un rato más". Seguimos hablando, pasa una señora y deja unos billetes en la caja, el músico no está tocando. 

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La entrevista está terminando y debe volver al pago. Allá lo esperan sus hermanos Fermín, Ezequiel, Matías, Marcos y Alejandra, también sus padres quienes siempre los aconsejaron a todos a que estudien. Él por su parte sostiene que los chicos de su edad hoy no tendrían que pasar tanto tiempo con el celular, podrían dedicarle algún momento a la música, empezar con la guitarra por lo menos. Todos tenemos la capacidad de aprender y descubrir otra parte del cerebro que quizá esté dormida. Yo sigo soñando con ser profesor de música y si puedo, de saxofón también.

Hay políticos que hoy piensan cosas tales como, "¿para qué quiere una chica de La Cocha saber matemáticas"?. Axel es de Mancopa, tiene por norte la música y difruta de lo que hace. Toca, compone y la gente reconoce su talento. Por eso a la nota la termino acá y me siento a escuchar, antes de que éste chango le dé sus últimos zarpazos de cierre, al fuelle del acordeón. Y bien quizá, te podría haber hecho un video de como toca su instrumento pero como dijo él, "una cosa es escuchar un cd o un video y otra muy distinta escucharlo en vivo". 

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